aforismes interins

dissabte, 6 de març de 2010

paisatge pla

La visión de aquellos materiales lo había confundido plenamente. No sabia dónde se encontraba ni como salir de allí. Después de recorrer un largo camino de una sustancia naranja, cristalina, había encontrado su borde, y un mar blanco que la rodeaba. Siguió, lentamente, los bordes de esa superficie hasta darse cuenta de que era informe, como derramada sobre ese mar blanco de tela trenzada. Pero en en una de sus fronteras encontró algo que no esperaba. Otra superficie de color rojizo, encauzada por incisiones sobre el terreno que parecían decir algo. Quizá si pudiera ver el terreno desde una vista de pájaro. Pero obviamente no podía volar más allá del suelo. En un punto, cerca del rojo y de sus incisiones encontró, no obstante una superficie bastante regular de suelo negro, como si el negro estuviera por debajo de la superficie naranja que ocupaba casi todo el océano blanco. Esta superficie negra tenía aristas definidas, dejaba lo informe para adquirir lineas rectas que la delimitaban, y en un punto, vio que ésta superficie dejaba atrás incluso lo naranja para salir directamente, bajo el manto naranja, a la infinitud blanca. Este era el camino. Ahora lo sabía. Este punto conectaba ambas superficies pues aunque residía sobre el blanco, se veía a través de la superficie cristalina naranja, así que formaba parte de ambos mundos. Y cuando intentó tocar la superficie negra, por debajo de la naranja..

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